El juego en la primera infancia

En este período vacacional, ¿Has notado cuánto tiempo juegan tus hijos?, ¿Consideras que son muchas horas? ¡No te preocupes! A continuación hablaremos un poco sobre el juego y su impacto positivo en el desarrollo de los niños.

Son muchas las teorías que hablan sobre el juego, y, en su mayoría todas convergen en la necesidad y la importancia de brindarles a los niños un espacio de disfrute para el desarrollo de un juego libre y espontáneo. El acto simple de jugar, es una necesidad interna y natural de los niños y niñas en primera infancia. Si respetamos y entendemos esta necesidad, les estaremos brindando la posibilidad de que sigan enriqueciendo de manera sana, sus capacidades cognitivas, emocionales, de comunicación y de sus relaciones sociales.

 

Como adultos responsables, debemos no sólo permitir que este espacio exista, sino también ofrecer de manera indirecta (sin dirigir el juego o imponerlo) materiales para que los niños desarrollen su juego. Y… ¡Tranquilos! Que no estamos hablando de llenar una habitación con muchos juguetes costosos, todo lo contrario. Se trata de objetos que les permitan crear a partir de su propia exploración. Podemos combinar juguetes tradicionales con materiales que tengamos en casa, tales como: cubetas, recortes de tela, pelotas de diferentes tamaños, cajas de cartón, almohadas diferentes, cintas, poncheras con arroz crudo, utensilios de cocina (que no representen peligro), etc. Estos materiales les permitirán recrear nuevas historias y utilizarlos de manera diferente a su uso convencional, favoreciendo su creatividad.

Además de ofrecerles esta oportunidad en casa, también es recomendable visitar espacios de recreación que les permitan interactuar con otros niños y con otros materiales, que por su naturaleza, no tenemos en casa. El área de juegos ubicada en el 2do nivel de Acrópolis es una segura y muy buena opción. De igual modo podemos estar atentos a las actividades recreativas que se suelen ofrecer los fines de semana en el Atrio Central. También me enteré que pronto abrirá sus puertas: Peke’s Zone, quienes tienen un área de parque (con toboganes, subibajas, brinca brinca…), un sala de psicomotricidad y un rincón de lectura. Todas estas opciones son efectivas para contribuir con el sano disfrute de nuestros pequeños, que les permitirá seguir expandiendo todas sus áreas del desarrollo en general.

Tip para la casa

Sabemos que los juguetes suelen ser costosos, por eso les quiero compartir una simple estrategia que ayuda mucho en casa y a cualquier edad, y es que para que no se “aburran”, debemos rotar los materiales cada cierto tiempo. Inténtenlo y se sorprenderán al ver cómo les fascina redescubrir un juguete o material, que no veían desde hace un tiempo atrás.

El juego según las edades

Desde que nacen hasta que caminan: los bebés en este período tienen la necesidad de ser acunados, contenidos con la palabra y con el cuerpo de sus padres o cuidadores. Disfrutan mucho de pequeñas rimas y canciones, y si involucran el cuerpo mejor. También es cuando se inicia el juego de “aparecer y desaparecer” que tanto les gusta. Los masajes son también una buena opción para esta edad.

Caminantes hasta los 2 ½ y 3 años: su impulso motivacional está dirigido a la toma del espacio. Su interés no quedará en recorrerlo en todas las direcciones posibles, sino también en transformarlo, explorarlo, en trasladar los objetos que se encuentran en él y a descubrirlo en su totalidad.

De 3 a 5 años: la fantasía se hace presente. Los niños crean a través de su conocimiento sobre objetos o situaciones vividas, nuevas historias cargadas de carácter fantástico. Disfrutan imitando roles y disfrazándose. De esta forma desarrollan su capacidad de análisis y síntesis.

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De 5 a 7 años: a esta edad el niño busca las respuestas de sus preguntas a través de la ciencia. Le interesa el misterio y la intimidad. Es un buen momento para realizar experimentos, actividades científicas y adquirir libros de estos temas particulares para niños. También es la edad de perseverancia. Es el momento idóneo para aprender nuevas habilidad que requieren de esfuerzo y práctica. Tales como: manejar bicicleta, patinar, arco y flecha, entre otros.

Para culminar, les recuerdo que el juego es una actividad que está presente incluso en nuestra vida adulta, la cual solemos disfrutar al máximo porque son breves los espacios que tenemos para ella. Es por esto que debemos cuidar y preservar que el juego libre sea SIEMPRE el único trabajo de nuestros niños y niñas, pues es su justo momento para desarrollarlo al máximo, potenciarlo y aprovechar todos los beneficios que de él se generan.